Los 30 mycrosurcos de 2018: 2ª parte-Álbumes del 20 al 11.

20. JULIA HOLTER “Aviary”

a3324156623_10

Una perversa gozada que, de haber limado ciertas asperezas, habría sido la banda sonora perfecta de una reconstrucción personal, vital. Pero, quién quiere la perfección existiendo la bellísima intensidad de Julia Holter que, por momentos, se ahoga (y disfruta) en el océano de lo estrambótico. “Aviary“, en efecto, tiene alas y cuando se echa a volar no hay quien lo pueda alcanzar. Tan esquinado y embriagador que, a veces, resulta terrorífico. Un álbum libre, sin límites, que al final hasta provoca placer.

*

19. BLOOD ORANGE “Negro swan”

blood-orange-negro-swan-1

Devonté Hynes tocó (y nos hizo tocar) las estrellas en 2016 con “Freetown Sound“, un disco imponente que se desplegaba como una suite reivindicativa y llena de encanto. “Negro Swan” recoge las mejores ideas de aquél y se despliega parecido pero de otra manera. Si ya en “Freetown Sound” aparecían el collage y los bocetos (bellezas no completamente satisfechas), en “Negro Swan” todo parece más intransigente, pero a la manera de Blood Orange, claro: mezcla de aroma ochentero, suave jazz y tierno funk. Sin un temazo que destacar por encima del resto solo nos queda un disco granítico de una cohesión incontestable.

*

18. JEFF TWEEDY “Warm”

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 51bo6hgpqsl-_sl1200_.jpg

A rebufo de sus memorias (que aún no han sido traducidas al español), “Warm” resulta sincero y confesional, lo que por otro lado no es de extrañar si escuchamos con perspectiva la trayectoria musical de Tweedy. A nuestro juicio más cohesionado que “Sukierae” (el anterior en solitario, sin Wilco), “Warm“, sin embargo, es un disco áspero como para ser escuchado cerca de la chimenea y al otro lado de la ventanas nevando. Es, como también viene siendo habitual, una obra insinuante de largo recorrido que necesita ser escuchada y reposada, escuchada y reposada, escuchada y reposada… algo así como seguir el ritmo interior de Jeff Tweedy para reanudar un camino del que te habías salido. 

*

17. CHIP WICKHAM “Shamal Wind”

a1558569559_10

El flautista y saxofonista Chip Wickham suena majestuoso y poliédrico en este “Shamal Wind“. Tan inquieto personal como musicalmente, sus temas son un compendio de influencias varias (entre ellas árabes y españolas) que serpentean elegantes y modernas. “The Mirage” es el tema faro que ilumina un repertorio riquísimo en ritmo y no exento de una sugestiva espiritualidad. Sin definición no hay tiempo que perder, así que: a disfrutarlo.

*

16. MARIA FAUST “Machina”

1513769195

La saxofonista estonia Maria Faust, de formación clásica, pero seducida por la improvisación del jazz, ha construido con su música un lugar que no tiene nombre. No es música de ambiente, ni siquiera una banda sonora, es una calculada propuesta repleta de sugerentes piezas que, sin dejar de mirar al jazz o a la clásica, por supuesto, se sitúa en un acantilado para disfrutar del infinito sin salir de casa. Un disco perfecto para dejarse crecer las alas.

*

15. THE WAR AND THE TREATY “Healing tide”

img_1004

Desgarrador por abrasivo, abrumador por torrencial, este “Healing tide” es una llamada de atención de la música negra (afroamericana) para que no nos olvidemos (jamás) de ella: espiritual, soul, blues, country, r’n’b, folk, balada… Cabe todo y no cabe más. Tanya Blount-Trotter (vocalista de evidente fiereza que tuvo en los 90 cierta repercusión comercial) y Michael Trotter Jr. (un ex militar de vocación musical) asumen el poderío de su unión (musical/matrimonial) para desfondarse en una pirueta emocional volcánica grabada en vivo. Así en la música como en la vida.

*

14. CHRISTINA ROSENVINGE “Un hombre rubio”

Christina-Rosenvinge_Un-hombre-rubio

Christina Rosenvinge, insigne Premio Nacional de las Música Actuales 2018, viene entregando, desde el 2008 con “Tu labio superior“, una serie de álbumes inquietos, sugestivos y, a su manera, desaforados. Son álbumes que escalan montañas y nadan en el mar al margen de los márgenes establecidos. “Un hombre rubio” construye, empatiza, denuncia, expone, cuantifica. Es la tremenda certeza de estar disfrutando de la mejor etapa creativa de una artista superlativa. Y que no pare.

*

13. GET WELL SOON “The Horror”

get-well-soon

Get Well Soon permanecen en la esquina, o en el umbral, o en lo más profundo del bosque, agazapados entre la maleza esperando la oportunidad para poder atacarte con el lado barroco de sus canciones pop. El alemán Konstantin Gropper, su líder, asume las pesadillas y teje con ellas un hilo conductor que sucumbe, una vez más, a la belleza de lo tenebroso. Es un álbum en el que caben algarabías (“How to stay (middle class)“) y elegancias de salón (“Nightmare nº 2 (Dinner at Caninhall)“) como contraste ante el Horror que publicitan. Hay oscuridad y también hay frío pero, sobre todo, hay una voluntad de mantenerte con los sentidos muy despiertos.

*

12. LAUREN BALTHROP “This time around”

a3392515746_10

Un álbum de debut sencillamente magnífico. Cálido y taciturno, muy bien arreglado y con unas canciones tan bonitas que parece que siempre estuvieron ahí, solo hacía falta que apareciera Lauren para editarlas. Es la humilde eficacia de las canciones frescas e inmediatas que se reservan giros y sorpresas para estremecer tu lado pop. Un disco para zambullirte en él y disfrutar incluso en apnea.

*

11. ROSALÍA “El mal querer”

41aHDgvBJlL._SS500

Un discazo que le ha dado una nueva dimensión a la música comercial española. No solo por el partido que le han sacado los artistas implicados en el álbum a esa fórmula magistral que surge de mezclar lo flamenquito (o como se llame) con cualquier cosa que suene moderna; sino por esa extraña-culpable-placentera sensación del oyente que, tras escuchar “Malamente” o “Pienso en tu mirá” (los dos primeros singles), puede llegar a pensar que en España jamás nadie, hasta la llegada de “El mal querer“, se había acercado tanto a hacer música comercial de/con dignidad (universal): tan difícil, tan cerca. Si a eso le añadimos el esmero puesto en la producción (Rosalía a pachas con El Guincho) y unas canciones con unas letras muy trabajadas (en las que colabora C. Tangana), al servicio de una progresión dramática y conceptual (una historia de amor tóxico, infernal), entonces de lo que estamos hablando es de “El mal querer” más que como (solo) un disco, como un fenomenal estallido.

*

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s