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THE SHIRELLES I: “¿Cuándo?”, “Esta noche es la noche”

Consideradas unas pioneras, precursoras del boom de los grupos de chicas en los sesenta, The Shirelles, lejos de inventar nada, tuvieron la valentía de echar a andar por encima del agua en un tiempo de machismo (más machismo que ahora, queremos decir) y segregación racial (ídem). Llegaron en el mejor momento, que no es otro que el oportuno, (quizá) por casualidad, (quizá también) por talento, enarbolando la bandera de un cambio de tendencia (lánguido, primitivo) que iría calando entre la juventud norteamericana (inocente y descarada) de finales de los años cincuenta. Era un tiempo de conservadurismo y desigualdad en el que llegaron grupos, llegaron canciones, que pusieron en evidencia el desgaste, la fractura social hasta entonces soterrada. Como consecuencia de ello, una generación hedonista, ansiosa por disfrutar de cualquier tipo de expresión nueva, inesperada, quiso reivindicar la palabra emocionante aunque fuera a través de la mecánica de esas canciones.

The Shirelles (Shirley Owens, Doris Coley, Addie “Micki” Harris y Beverly Lee) fueron totémicas, dinamizadoras y, al menos durante el periodo que va de 1958 a 1962, incapaces de grabar una canción mala. Escuchando hoy a las cuatro chicas de New Jersey es muy difícil no dejarse llevar por sus titubeos, nada inofensivos, con forma de canción juvenil. Odas pop de despecho con unas armonías tan austeras como insinuantes y proféticas.

Shirley, Doris, Addie y Beverly eran cuatro adolescentes enamoradas de la música popular, enganchadas a los Jóvenes The Shirelles.estrenos que sonaban en su cadena de radio favorita, la WWRL de Nueva York. Influenciadas por las voces cristalinas y elegantes del grupo de doo-woop de Chicago, The Flamingos, Shirley, Doris, Addie y Beverly se crearon como banda para formar parte de un concurso de jóvenes talentos que se iba a celebrar en la High School de Passaic, New Jersey, en 1957. Se pusieron el nombre de The Poquellos o The Pequellos (según consta en unas u otras publicaciones) y, para la ocasión, habían escrito un verdadero bombazo titulado, “I met him on a Sunday (Ronde-Ronde)“. Una pieza descarada que relataba telegráficamente la fugacidad de los primeros (de los segundos, de los terceros, de los que fueran) amores.

Mary Jane Greenberg, una de las compañeras de clase, se quedó tan alucinada cuando escuchó “I met him on a Sunday (Ronde-Ronde)” cantada a cappella por las cuatro chicas que trató de convencerlas para que se pasaran a ver a su madre, Florence, una ama de casa que se había quedado encantada con la industria del disco cuando, un amigo de su marido que trabajaba en Hill and Range publishers, le enseñó los entresijos del negocio musical. Florence, después de escuchar cantar a las chicas, les propuso grabar la canción como single para un pequeño sello discográfico que ésta pensaba fundar. Ellas, desconfiadas y bisoñas todavía, rechazaron en principio la propuesta. Florence Greenberg, consciente del valor del material que tenía entre manos, no dejó de insistirles hasta que, a finales de año, consiguió su propósito, que las chicas firmaran por Tiara Records, el flamante nuevo sello de la Greenberg.

Debieron de tener clarísimo en Tiara Records que The Poquellos (o The Pequellos) no era un nombre lo suficientemente atractivo como para asaltar las listas de éxitos, por lo que las chicas se vieron en la necesidad de buscar un nuevo nombre para el grupo. Fueron las Shanels y las Honeytons, aunque brevemente, porque al poco tiempo adoptaron el nombre de pila de Shirley Owens, líder en ciernes, utilizando la característica terminación de la época (-el), pero en plural, como un claro homenaje a sus reverenciadas The Chantels (brillantes y eternas: “He’s gone” y “Look in my eyes“), precedente y fundacional banda de doo-wop femenino formado en el Bronx en torno al coro de la St. Anthony of Padua’s Elementary School, en 1957. Ahora eran Shirley and The Shirelles, pero como resultaba demasiado largo optaron por quedarse en, simplemente, The Shirelles.

En febrero de 1958 las rebautizadas Shirelles ya estaban grabando modestamente para Tiara RecordsI met him on a Sunday“, una canción que no había perdido un ápice del descaro y el reproche entre las palmas y el doo-wop, muy poco fino, la verdad, de la grabación. El single editado en Tiara se completaba con un tema de Salmirs y Zober, “I want you to be my boyfriend“, en la otra cara. “I met him on a Sunday” funcionó relativamenteSingle de bien en el ámbito local, pero apenas sí tuvo repercusión en el resto del país. Para darle el empujón necesario al sencillo, Florence decidió negociar la venta de Tiara Records con un sello más potente. En este caso Decca Records, que se interesó por la operación y le hizo una oferta lo suficientemente atractiva a Florence como para llegar a un acuerdo. Decca desembolsaría 4.000$, se quedaba con el sello y, por tanto, con la explotación del single de las emergentes The Shirelles, I met him on a sunday“, que volvió a editarse, distribuyéndose, esta vez, por todo el país. La canción alcanza el top 49 de las listas (Billboard), un puesto más que razonable, pero a todas luces insuficiente para las expectativas de Decca.

The Shirelles lanzan ese mismo año dos singles íntegramente en su nuevo sello. Uno compuesto por “My love is a charm” (una interesante incursión en la balada pop romántica, incluyendo un espectacular recitado) como cara A y “Slop time” (un enmascarado doo-wop a ritmo de rockabilly) como cara B. El otro single incluía como cara A, “I got the message” (una continuación bastante más elegante del anterior, “Slop time“), y “Stop me” (un vacilón medio tiempo para mover las caderas en la fiesta de fin de curso del instituto), en la otra cara. Los dos sencillos pasan sin dejar rastro en las listas y Decca, ante la decepción, decide no renovar su compromiso editorial con las chicas. Por su parte, la inquieta Florence Greenberg, su valedora y manager, crea un nuevo sello, Specter Records y aprovecha la no renovación del contrato con Decca para llevarse a The Shirelles, de nuevo, con ella. Con base en Broadway, Nueva York, la nueva empresa de Florence pretende darle a las chicas la promoción adecuada que anteriormente, con “I met him on a Sunday“, no les había podido proporcionar.

Ocurrió durante un concierto en el Howard Theater de Washington, en la primavera de 1959. The Shirelles Pose estilo The Shirelles.estaban escuchando la actuación de uno de sus compañeros de cartel, The “5” Royales, y se quedaron prendadas de una de sus canciones, “Dedicated to the one I love“, una tremenda pieza del año 57, que no había tenido demasiado éxito y apenas había sido radiada. Las chicas lo vieron claro. Le dieron a Florence la referencia de la canción y entre todas decidieron que era un tema lo suficientemente bueno como para que fuera el primer single de The Shirelles en Specter Records. Con menos blues que la original, “Dedicated to the one I love” se graba en los Estudios Beltone, en Manhattan, con Florence y su hijo Stanley en la producción. El sencillo se edita en junio y alcanza un discreto puesto 83 en listas, con una cara B, “Look a here baby“, compuesta por las cuatro Shirelles, en la que trataban de retomar, mejorado, el sonido espídico y vocal de la etapa en Decca.

Doin’ the ronde/A teardrop and a lollipop“, de 1959, y “Please be my boyfriend/I saw a tear“, de 1960, son los dos siguientes singles en Specter, con los que no pasó absolutamente nada, aunque los cuatro temas que los conformaban son una verdadera delicia. Porque, no me digan si no es para llorar de emoción escuchar el desatado final de “Doin’ the ronde“. Seguro que The Beatles tuvieron que escucharlo un millón de veces.

Todavía confiada en la proyección del cuarteto, Florence contrata a Luther Dixon, un lumbrera de la industria que había empezado como cantante en The Four Buddies y que posteriormente se había reciclado en escritor deThe Shirelles doin' the ronde. canciones. Suyas eran, entre otras, “Just born (to be your baby)“, de Perry Como; “The girl I love“, de The Glowtones y el mega éxito de The Crests, “16 candles“. Dixon, gracias a la intermediación del promotor Wally Rocker, que se lo había presentado a Florence, se incorpora a Specter Records para encargarse de la parte artística (A&R) del sello, mientras Florence se concentraba en las finanzas y la promoción, lo que a ella realmente le gustaba. Con total autonomía artística, Dixon pasa a ser el productor y el autor de alguna de las nuevas canciones de The Shirelles.

Digresión 1:

Un día de trabajo cualquiera en el cuartel general de Specter Records. En plena vorágine de letras y melodías, justo cuando unas atascadas The Shirelles trataban de dar con la clave, Shirley Owens le pregunta a Florence, “¿Cuándo seremos capaces de escribir una buena canción?“, a lo cual ésta le responde tajante, “Esta noche“. Owens, envalentonada, dejándose llevar por el órdago lanzado por su hada madrina, puntualiza con un inquietante “Supongo que esta noche es la noche“.

Fin de la digresión 1.

Dicho y hecho, “Tonight’s the night” es el título del trallazo pop que escriben conjuntamente Shirley Owens y Single de Luther Dixon y que saldría, curiosamente, como cara B del primer single de Specter Records en abril de 1960. Las californianas The Chiffons, no las conocidísimas Chiffons de Nueva York que revolucionaron algunos años más tarde el panorama pop con “He’s so fine” o “One fine day“, hacen ese mismo año una versión del tema que, inevitablemente, le hace la competencia al de The Shirelles. Gracias, sobre todo, al empeño de Florence en hacer una buena promoción, “Tonight’s the night” (que se completaba con el tema de Luther Dixon con The Shirelles.Dixon, “The dance is over“, como cara A) alcanza el puesto 39 de las listas (el 14 en las de rhythm’n’blues), mientras que la versión de las California Chiffons llega al puesto 76. The Shirelles renuevan la ilusión, se suben al carro de la inercia y, lo que resulta más práctico, vuelven a entrar en el top 40. Se nota la buena mano de Dixon, no sólo en el resultado final (la posición en listas), sino en el concepto de producción de los discos, tanto en el virguero arrope musical (los magníficos y muy cinematográficos arreglos de cuerdas, a cargo del productor y pianista Horace Ott, de “The dance is over” y la seductora e imaginativa intro de “Tonight’s the night“) como en la matización de las armonías, sin desbaratar del todo el desajuste de las voces y las entradas atropelladas, esencia del sonido Shirelles.

Empieza oficialmente, por tanto, la era de las bandas de chicas.

Continuará…

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