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Canción para ponerse un abrigo de cachemira en un concierto.

La utilización que de ella hicieron el director Manuel Huerga y el escritor y guionista Francisco Casavella en la película “Antártida“, de 1995, significó mi primer contacto con “Antarctica starts here“, una canción etérea que parecía haber sido escrita desde otro plano, en otra dimensión. Estratégica entre la viciada odisea (sin retorno, hacia delante) de María y Rafa, “Antarctica starts here” es el crepúsculo de la escapada y a la vez la llanura que antecede al precipicio de los protagonistas de la película. Dos fugitivos asistiendo a una azulada puesta en escena en la que un solitario John Cale, delante de su piano de cola, canta fatigosamente a la locura de la decadencia aplicada, según se lea, al estigma que edie-sedgwick-cucho-pec3b1aloza-zicoydelia-vu-3deja el fracaso (existe una total unanimidad cuando se menciona la influencia de la película de Billy Wilder, “Sunset Boulevard“, 1952, en la letra que escribió Cale para la canción) o a la bajona después de los estimulantes (Huerga resalta que tanto para él como para Casavella el referente no fue Gloria Swanson sino la musa Warholiana de mediados de los 60, Edie Sedgwick). En fin, una gozosa extravagancia para ser cine español.

Némesis de Lou Reed (y viceversa), el galés Cale ha sobrevivido, precisamente, al peso de la egolatría de su archienemigo y a la plomiza sombra de una banda de leyenda expansiva, The Velvet Underground. Antipático y elegante (ambos se parecían más de lo que creían), Cale no tuvo, no ha tenido, una época de esplendor ni cuandoparis-1919 se suponía que era su época de esplendor. Dentro de estos márgenes (suposición/esplendor) podemos encuadrar “Paris 1919“, el álbum de 1973 en el que aparecía “Antarctica starts here“, un álbum abstracto, espectacular  y barroco que conseguí comprar y, por tanto, diseccionar cuando salió su reedición en cd en 2006. En comparación con la del álbum de 1973 (susurrada, tierna, casi fantasmal), la versión que hace Cale para la película de Huerga es más grave y sombría, aunque lo verdaderamente reseñable no sea el tono sino que la melodía haya permanecido inalterable a lo largo de los años y las versiones: divina y trágica. (Así, entre paréntesis, haremos mención a la horripilante relectura que el autor hizo en 1991 para la banda sonora de la película “París se despierta“, de Oliver Assayas).

Hipnotizante y sugestiva, “Antarctica starts here” (la de 1973) tiene un sonido arcaico de teclado que preside una atmósfera cargada de inquietud y elegancia, con la voz en el filo: John Cale canta bajito, por la noche, debajo de las sábanas, tratando de no despertar a las ánimas. La canción consta de tres estrofas (la última a la mitad) sin un solo estribillo. Cuando termina la primera entran el bajo (Cale sigue cantando bajito) y, a continuación, una sutil guitarra, dando forma y color a las sombras. El fin de fiesta de la segunda estrofa consiste en una breve sinfonía pop que se interrumpe en el momento exacto en que la voz de Cale retoma, en la tercera media estrofa, la brumosa y críptica poesía (“Her schoolhouse mind has windows now / Where handsome creatures come to watch / The anaesthetic wearing off…“), antesala de ese abrupto descenso a los inviernos (“…Antarctica starts here“) que justifica el azul (la iluminación de Aguirresarobe para la escena de Cale en la película de Huerga), el síndrome de abstinencia, el círculo paranoico de la Gran Reina del Cine y el final rudo e intrigante de un álbum magistral que, añorando el caudal artístico (sobre todo literario) de los viejos tiempos, pone en tela de juicio el supuesto orden mundial moderno (el establecido en la Conferencia de Paz de Paris, en 1919). Y así, hasta ahora.

 

Antarctica starts here

The paranoid great movie queen
Sits idly fully armed
The powder and mascara there
A warning light for charm
We see her every movie night
The strong against the weak
The lines come out and struggle with
The empty voice that speaks

Her heart is oh so tired now
Of kindnesses gone by
Like broken glasses in a drain
Gone down but not well spent
The road from barbary to here
She sold then stole right back
The vanity, insanity her hungry heart forgave
The fading bride’s dull beauty grows
Just begging to be seen
Beneath the magic lights that reach from
Barbary to here

Her schoolhouse mind has windows now
Where handsome creatures come to watch
The anaesthetic wearing off
Antarctica starts here.

_

Vídeo 1: Esta es la canción original del álbum de estudio “Paris 1919

 

Vídeo 2: Y esta la canción que suena en la película “Antártida“.

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