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TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS “Hypnotic eye”: Devoción por este cascarrabias.

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Calificación: * * * 1/2

Sello: Reprise/Warner

Año: 2014

La razonable estrategia de endurecer el discurso parece cubrir las expectativas de mercado: “Hypnotic eye“, el nuevo álbum de Tom Petty & The Heartbreakers, es el primer número 1 que alcanza la banda en EEUU. Enternece que para combatir el olvido haya que utilizar como reclamo el sonido de los primeros discos, que tienen ya treinta y tantos años. El caso es que funciona.

Los arañazos del blues como exorcismo y cruce de caminos practicados en el anterior “Mojo“, de 2010, ya anticipaban el deseo de atrapar lo esencial y la conciliación primitiva de ese deseo con la senectud del profesor y diablo. Partiendo de la base de que aquel “Mojo” era extremado y brillantísimo, su sucesor, por lo menos, tenía la difícil tarea de no dilapidar el legado. Y es que a “Hypnotic eye“, francamente, no le queda otro remedio que tratar de pisar la sombra de aquél por el hecho de rebajar el riesgo y sonar, en algunos momentos, a rock adulto (ya sabéis, esas siglas inglesas, AOR, que lo designan como un lastre). Pecados del profesor y del diablo. No obstante, el esfuerzo por sonar razonablemente alejado de “Mojo” se revuelve, inevitable, en la deliciosa madeja blues de “Burnt out town“. Como recordatorio de las enseñanzas del bardo Dylan.

La mordacidad nasal de la voz de Petty se mimetiza con ciertas inflexiones de la del David Bowie resucitado (“The next day“) en “American dream plan B“, cuyo estribillo haría las delicias del Camaleón. “Fault lines” es una trituradora de garito infecto con un bajo musculoso y una guitarra fronteriza con armónica incorporada de secuencia de strip tease. Pero digamos que este apoteósico comienzo se viene un poco abajo cuando “Red river” no termina del todo la pirueta y se queda en una buena técnica sin imaginación. Y, si a Wilco (y no digamos ya a McCartney) no le pasaríamos “Full grown boy“, al de Florida casi que tampoco.

Suponemos que ante la imposibilidad de escribir un mensaje o hacer una llamada, el truhán de pelo lacio decide hacer lo que mejor sabe y va y se inventa de la manga una elegante disculpa con forma de canción, “Sins of my youth“: Los pecados que ya quedan muy lejos parecen dulces ahora y la palabra ángel no está hecha para mí, nena.

La fastuosa tendencia crítica, una espiral de letras pesimistas y personajes desolados. El gesto de aquellos a los que nunca hemos visto reír, ayudan las gafas y el sombrero. La predisposición del rock’n’roll por atenuar la idiotez de las masas. El sueño americano y, a estas alturas, un por si acaso. Todo como un reclamo para abrazarnos a un increíble riff de guitarra en mitad de la canícula (aunque ésta ya no sea para tanto). Increíble porque Lennon estaría orgulloso de “Shadow people” (la preciosa coda campestre nos deja un gran sabor de boca).

No hay en “Hypnotic eye” otra voluntad, por parte de Tom Petty & The Heartbreakers, que la de ser escuchados como si acabaran de empezar. Sus argumentos, desde luego, se sustentan con los recursos de antaño, rock’n’roll y mucha clase, materiales esenciales para agrandar una carrera intachable de la que “Hypnotic eye” ya forma parte.

* Regular, * * No está mal, * * * Bueno, * * * * Buenísimo, * * * * * Discazo

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