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Lost in Music. Una Odisea Pop – Un libro de Giles Smith.

 lost-in-music

Editorial: Contra

Año: 1995/2014

Si la mitad del tiempo tienes que levantar la vista porque te entra la risa entonces el vínculo con el autor se estrecha. Ya lo creo que se estrecha. Y te da lo mismo que coincidan o no tus gustos con los suyos. O que te parezca normal el comportamiento de este fulano loquito por la música pop, llamado Giles Smith. De hecho, confiésalo, algunas veces tú has hecho lo mismo.

Lost in music” es un delicioso regreso al pasado (anacronismo en tiempo real debido, suponemos, a cierta dejadez editorial) en sintonía con el mundo más familiar de Nick Hornby (muy atentos al episodio en Parrot Records y a ese personaje alto, delgado y con el pelo de punta llamado Nigel que regenta la tienda), aunque no solo es eso. También es la crónica apasionada de un casi auge y una tremenda caída. La descacharrante autobiografía de un esforzado aspirante a estrella del pop. Es, además, una magnífica novela de amour fou con dosis de hiperrealismo e iniciación. Una LP Movie que atraviesa solistas y bandas a la velocidad de los estados de ánimo del autor: Leal (con Nik Kershaw), cabezón (con 10cc), compulsivo (con Marc Bolan y sus T-Rex) y reverencial (con Stevie Wonder).

Al principio Giles Smith, tal vez sugestionado por el legendario aburrimiento de su ciudad, Colchester, se propone ser Sting y a punto está de conseguirlo. Toda su peripecia se sustenta entre cintas de cassette, vinilos y la inesperada aparición de un nuevo formato, el cd. Se abandona, de chaval, al vicio solitario de escuchar discos encerrado en su habitación y practicar poses con su guitarra de tenis delante del espejo (acabaría por colgar la raqueta y especializarse en los teclados), defendiéndose de aquellos que cuestionan sus gustos musicales con una prometedora afilada lengua periodística: “Van Morrison es un hippie”. De adolescente, después de ver a sus hermanos haciendo barrabasadas en un escenario, decide tomar las riendas sobre su futuro musical y arma su primera gran banda (bueno, dúo), The Orphans of Babylon. Algunos años más tarde, el dilema no será qué carrera escoger, sino qué discos se irán con él a la Universidad y cuáles no.

El coleccionismo, las ferias de discos, los pedidos por correo. La enfermedad y sus remedios musicales (“Si Samuel Beckett hubiera entrado alguna vez en un estudio de grabación, habría sonado como Blue Nile“: Memorable). Batallitas del cuñado rockero que, a mitad del libro, retoma la trama principal del argumento con la que había iniciado el libro: el fracaso, encarnado por los Cleaners from Venus.

Musculoso por sincero, el relato de los Cleaners concluye justo cuando, para Giles, todo empieza a ponerse en su sitio o, precisamente porque termina, es por lo que todo empieza a situarse. La historia de amistad entre dos seres antagónicos que, sin embargo, se necesitan, Giles Smith y Martin Newell (“Anarquista, el mejor compositor de Colchester y friegaplatos de día en un restaurante de North Hill“), pone en tela de juicio la supuesta honestidad de Newell, el único miembro de los Cleaners, antes de la llegada de Giles, resguardando el orgullo bajo las ansias por convertirse en una estrella del pop de su nuevo compañero, que tampoco es que fuera sobrado de ambición y convencimiento. De su narrativa se desprende, sin embargo, el poco apego que ambos sienten por la industria, aunque se vean abocados a la cesión de derechos, y la poca vista de ésta teniendo en cuenta que de repente se encuentra con un material tan sugerente y aprovechable como el “Going to England“, el álbum que Newell y Smith consiguen perpetrar en el infame estudio de su agencia de representación, Ammunition Communications, en tres semanas.

A estas alturas del libro, El Manager, Pete “el cabrón”, Paul Carrack y la madre de Giles se postulan como personajes fundamentales para un desenlace agónico, en el que se pone a prueba la vanidad pop de Giles frente a la maravillosa oportunidad que tiene Newell de facturar un disco con una producción algo más digna (de lo habitual). En la encrucijada, el azote de la integridad, Giles Smith que es uno de los nuestros, se comporta como solo un caballero lo haría…

En el epílogo, escrito especialmente para esta traducción al castellano, queda claro que la pasión no se difumina con los años.

La ironía tampoco.

En el epílogo, escrito especialmente para esta reseña, queda claro que “Lost in music” es un libro altamente recomendable porque parece sincero (aunque no lo sea) y, sobre todo, porque es muy divertido.

Y una última cosa, lanzaos con el impulso de Giles en una tienda de discos repleta de rarezas a la búsqueda tanto del álbum “Going to England“, de los Cleaners como del que termina por rematar su frustración, el que Martin Newell grabó en solitario en 1993, “The Greatest living Englishman

No digo na.

 

Lost in Music. Una Odisea Pop.

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