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JAMES COTTON “Cotton mouth man”: Hágale soplar, señor agente.

Cotton-Mouth-Man-Cover

Calificación: * * * * 1/2

Sello: Alligator Records

Año: 2013

A la manera de esos discos que resucitaron a las grandes estrellas del blues de los 50 y los 60 en los años 90, en especial esa magnífica trilogía de John Lee Hooker formada por “The Healer” (1989), “Mr. Lucky” (1991) y “Chill out” (1995); el virtuoso armonicista James Cotton nos asesta un mazazo de blues y amigos invocando a la electricidad y a la pasión de las mejores grabaciones de la época incendiaria.

Grabado en Nashville bajo la tutela del productor y percusionista Tom Hambridge, Mr.Superharp” Cotton, heredero del canónico sonido de armónica de Sonny Boy Williamson II, demuestra su torrencial poderío en las trece piezas que componen este “Cotton mouth man“: hermosas, febriles, achacosas, endemoniadas, narrativas, abrasivas y emocionantes. Sabiduría clásica con la insana intención de despertar al animal aletargado que todos llevamos dentro. Una cura contra la modorra. Un viaje de vapor que va de la cuna del sonido fundamental, Chicago (vía Muddy Waters), a la cuna en la recogida del algodón, Mississippi (vía el propio Cotton).

Empeñados en arrancar la locomotora a base de soplar y soplar, James Cotton y su socio, Tom Hambridge, tienden vías a un clima infernal de Blues/Rock en el que lanzan fuegos artificiales hasta los ingenieros de sonido. Procurando que las notas, en esa alquimia perfecta entre la tradición y las cosas muy bien hechas, se desparramen y derritan el hielo, nos dan la alegría de llevar hasta las últimas consecuencias los consejos del médico de Cotton, según cuenta la elegante y agradecida “Blues is good for you“: “Mire, Mr. Superharp“, la música le mantiene joven así que puede usted seguir soplando hasta los 102 años”.

Todas las canciones son magníficas y Cotton, a pesar de no poder sacar su volcánica voz más que en la intro de “Midnight train” y en la brutal “Bonnie Blue” que cierra el álbum (consecuencias del cáncer de garganta que le detectaron en 1990), se rodea de unos compañeros de viaje que a punto están de que la locomotora descarrile para cruzar el océano: el gran bluesman blanco Darrell Nulisch, actual cantante de la James Cotton Band en directo, pone su voz en seis de los temas; el incandescente Gregg Allman se presta a hacer de improvisado maquinista en “Midnight train“; el fabuloso timbre de Keb’ Mo’ se gusta en “Mississippi Mud” y en “Wasn’t my time to go“; la portentosa fiereza de Warren Haynes, se encapsula y asusta primero y se quita la careta después en la buenísima “Something for me“; la límpida belleza de Ruthie Foster titila en la media noche de “Wrapped around my heart“; y Delbert McClinton viste de rutilante eficacia la vacilona “Hard sometimes“.

Joe Bonamassa, en la primera canción, y Colin Linden, en la última con una Resonator, increpan con sus guitarras al espíritu de todos los discos que empiezan en llamas y terminan en una orgía de sensaciones inapelables mientras una armónica casi octogenaria aúlla al pasar el tren por todas y cada una de las 13 estaciones.

Gracias por su blues, Mr. Cotton.

* Regular, * * No está mal, * * * Bueno, * * * * Buenísimo, * * * * * Discazo

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