mycrosurcos

Leer de música.

Recuerdo que de enano empecé a aficionarme a leer las reseñas culturales que se hacían en los periódicos, sobre todo cuando podía corroborar con mis propios ojos u oídos lo que se decía acerca de tal o cual libro, disco o película. En mi casa mi padre compraba El País, el Diario 16 (por insistencia mía) y el As, claro. Me hacían tan feliz esas reseñas en los periódicos y en las revistas de los estrenos de fin de semana (creo que entonces no se llevaba la palabra suplemento) que, en secreto, cuando me imaginaba una profesión a la que poder dedicarme de mayor siempre dudaba entre elegir la de crítico de discos o de películas.

Puede que quisiera devolver el favor a los críticos (especialmente a Pedro Calvo) cuando (me) habían sugerido, 08 45rpmrecomendado o puesto a caer de un burro las obras musicales y audiovisuales de mi infancia y, lo que es mejor, me habían descubierto las de otras infancias anteriores a la mía. O puede que tan sólo quisiera beneficiarme de las retribuciones en forma de discos y películas gratis hasta el hartazgo que a la profesión se le presuponía. El caso es que lejos de pensar que tendría algún tipo de talento para fabricar una obra musical o audiovisual ni tan siquiera reseñable por mí (aunque luego equivocadamente, ya de mayor, trataría de probar suerte), me resultaba más gratificante disfrutar del talento de los otros y además poder divulgarlo. Decepcionado porque en ningún sitio uno se podía sacar el título de crítico de lo que fuera, fui abandonando los sueños infantiles (imposibles) mientras abrazaba la sobresaturada religión de dejarme llevar por lo que la sociedad (familiar) decidiera que debía estudiar.

Nunca he dejado de leer de cine y de música en todos estos años y desde que puse en marcha mycrosurcos menos todavía. Es cierto que antes era más difícil poder acceder a muchas publicaciones a la vez y por lo tanto leer infinidad de reseñas. Todo lo contrario de lo que pasa en estos días y, a pesar de todo, tengo la sensación de que leemos mucho menos. Vale, estamos súper informados porque la red nos agasaja pero al final no vamos más allá de los titulares. Twitter realmente es una herramienta más invasiva que incisiva. Y si no es lo mismo escuchar que oír, tampoco parece exactamente lo mismo leer que echar un vistazo a tu Twitter todas las mañanas.

Hemos conseguido que la red se convierta en una maraña en la que todo el mundo cuelga o Retweettea la misma noticia 8 millones de veces y en la que las opiniones, aparte de ser de todos los colores (aunque esto habría que estudiarlo más detenidamente, porque si te sales del redil… O, mejor dicho, ve tras el dinero que allí estará la tendencia), están poco trabajadas y, a veces, sin contrastar. Nada que objetar desde mycrosurcos, pues de esa globalización vienen estos lodos y, precisamente, es esto lo que facilita que cualquiera ahora, como nunca, con una tableta, un móvil o un portátil y una conexión a internet pueda intentar modificar esa rutina y sus 8 millones de veces.

La cuestión, que atañe incluso a los correos electrónicos que recibimos, es que, aparte de que la conexión G tienda a infinito, el contenido y/o el tamaño de las noticias o de los artículos que alguien escriba en un blog determinado (que incluso seguimos) sí que importa. Leemos entrelíneas y preferimos la sinopsis. Nos acojona la dimensión de un texto más que recibir la visita del cartero con una carta certificada. Y no sabemos qué fue antes, si los 140 caracteres o la osadía de fabricar un buen párrafo. La pantalla líquida es hostil, por lo menos mucho más que el pergamino, pero el pergamino ya sólo se puede ver y casi tocar a través de la pantalla líquida.

Se quejaba y con razón Diego A. Manrique, en la estupenda entrevista que le hizo Juan Puchades en la Efe Eme (El jinete y su tormenta I, El jinete y su tormenta II), del terrorífico formato, por exiguo, de las críticas de discos en la prensa actual (aunque lo que decía sobre la crítica de conciertos tampoco tenga desperdicio), por lo menos en su formato físico y prematuramente extinto. Aprovechemos entonces que no hay quien abarque con sus ojos el mar, como bien demuestra la extensión de dicha entrevista, para, al menos, poner todo el corazón en lo que escribamos (que no todo el mundo tiene algo interesante que aportar, por supuesto), sin perder las ganas de informar y de recomendar cosas alucinantes, incluso. Que seguro que hay alguien por ahí, a 8 millones de kilómetros por ejemplo, que nos lee y hasta le interesamos.

Para José Ángel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en junio 6, 2013 por en mycrosurcos a 45 rpm y etiquetada con , , , , , , , , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: