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BLIND WILLIE JOHNSON: La fuerza del blues religioso y rural.

Uno no sabe que la buena reputación puede ser aún más dañina que la mala o, llegado el caso, que no tener ni siquiera una. La violencia, como rama de la filosofía y al margen del rechazo inicial, puede crear tendencia, generar multitud de traumas o elevar la espiritualidad, la del individuo que la sufre, desde la dedicación, pasando por el aprendizaje, hasta la divulgación o la enseñanza. O simplemente te puede dar por coger una guitarra y ponerte a gemir por las esquinas. Por otro lado, la palabra, lejos de los púlpitos de los templos, se vuelve, efectiva o no, mucho más meritoria cuando se divulga a la intemperie.

Blind Willie Johnson por Robert CrumpWillie Johnson es un dibujo de Robert Crumb que cobra vida gracias a la inspiración de las leyendas que han circulado desbocadas sobre él y a la exhalación de los pregones que cantaba. Es un profeta de la ira de Dios sobre los hombres que justifica la catástrofe y el caos basándose en los textos de las Sagradas Escrituras y en las melodías de los libros de Himnos que tan bien conocía (coleccionista compulsivo de los libros de salmos de T.C. O’kane, consumidor voraz de los discos de pizarra de canciones religiosas y alumno aventajado de la Escuela de Canto Evangélico). Como si de una engreída y moderna Babilonia se tratara, Willie Johnson asume la vileza del ser humano, en ese conglomerado de megalópolis que eran/son los EEUU. Huraño aullador, pesimista impenetrable de las pandemias (la gran gripe que arrasó en 1918/1919) y los desastres naturales (la inundación del Delta en 1927), Willie, además, no duda en poner en tela de juicio los delirios de grandeza del hombre frente al poder del creador (auge y hundimiento del Titanic en 1912), atemorizando con sus salmodias a las pobres almas descarriadas que se detenían a escucharle cantar su gospel monocorde y desesperado por las esquinas de Beaumont.

Había nacido en Temple, Texas, en 1900, o eso creíamos hasta que fue descubierto su certificado de defunción y entonces supimos que realmente habíaCertificado de defunción de Blind Willie Johnson nacido en otra ciudad (Independence), en otro año (1897). La familia Johnson, al poco de nacer Willie, se trasladó, por motivos laborales, a vivir a Marlin. El padre, George Willie, durante estos años se esforzó en que su hijo aprendiera a tocar la guitarra, fabricándole una con una caja de puros. El pequeño Willie aprendía rápido y con sólo 5 añitos ya se buscaba las habichuelas y tocaba las canciones religiosas negras en la iglesia Anabaptista de Commerce Street. Las teorías sobre su ceguera, a falta de alguna certeza donde agarrarse, hablaban de que Willie no nació ciego y que fue su madrastra (su madre, Mary Fields, había fallecido siendo él muy pequeño) la que, tras una fuerte discusión con su padre (tampoco se sabe a ciencia cierta si el motivo de la discusión fue que su padre pilló a su madrastra con otro hombre y éste le pegó una paliza o fue la madrastra la que le pilló al padre de Willie con otra mujer), arrojó lejía al rostro del niño por venganza, provocándole la ceguera a los 7 años. Al menos este es el argumento oficial que acredita el biógrafo de Johnson, Samuel Charters, tras una conversación mantenida con Angeline Robinson, hermana del guitarrista de blues L.C. “Good Rockin” Robinson, que supuestamente (nunca se ha encontrado un certificado de matrimonio que lo corroborara) se casó con Willie en segundas nupcias. Segundas nupcias puesto que Johnson, al parecer, se había casado anteriormente, en 1926 (también sin acreditar) con una mujer que se llamaba como él, Wille B. Harris, con la que tuvo una hija.

En esta primera época Blind Willie Johnson conoció en las calles de Marlin a un predicador ciego llamado Madkin Butler que, al no saber tocar ningún instrumento, le insinuó a Blind Willie la posibilidad de asociarse para difundir la palabra de Dios. Blind Willie aceptó la propuesta de su mentor y principal referente, incorporando progresivamente a su repertorio de melodías primitivas africanas, primero lamentos, después fraseos y letanías, y finalmente canciones de blues religioso arrastrado con sutiles toques de poesía callejera. Macerada en intuición, recién adquirido el don que le transmitió el maestro Butler, la voz de Blind Willie adquiere entonces un tono exuberante de falso bajo, próximo al espiritual sagrado y al gospel, que la hace inimitable.

Blind Lemon Jefferson en 1926

Blind Lemon Jefferson en 1926

En 1925 Blind Willie y su padre se trasladan a vivir a Hearne, Texas, donde éste había conseguido un empleo en una granja local. Todas las mañanas George Willie, de camino al trabajo, dejaba a su hijo bajo un toldo en el centro de la ciudad donde la gente, sobre todo en el momento de mayor afluencia a las tiendas, se paraba a escuchar los “pregones” de aquel joven ciego con una voz impresionante y una guitarra en cuya parte superior del mástil había sujeta una taza para que pudieran echar las monedas. Cuentan que el mismísimo Blind Lemon Jefferson, padre del country-blues, tocaba también en las calles y que coincidió con Blind Willie en alguna ocasión. Menudo espectáculo. Un duelo arrollador de bluesmen de una acera a la otra.

Blind Willie conoció, también en las calles, a Willie B. Harris (su supuesta primera mujer) con la que solía ponerse a cantar en la entrada de las iglesias. Ella, con una hermosa voz, atemperaba el significado de las letras apocalípticas de Johnson además de doblar en los momentos clave su voz cavernosa, estableciéndose un atractivo y original contraste entre el salvajismo y la devoción.

Cuando en diciembre de 1927 el sello Columbia decide enviar a Frank Walker para realizar grabaciones de la música afroamericana que se hacía en esos momentos en Texas, Blind Willie era ya un fabuloso guitarrista (prácticamente autodidacta) con una agilísima mano izquierda, virtuoso de la técnica Slide que realizaba a veces con la empuñadura de una navaja o con un cortaplumas, en lugar del cuello de botella, que empezaba a desarrollar un peculiar estilo en el que, a veces, omitía frases cantadas y las sustituía por el arrollador sonido de su guitarra. La música religiosa negra (al margen del jazz y el blues clásico) no gozaba de una gran popularidad entre los oyentes blancos, principales consumidores de discos, sin embargo la irascible música que practicaba Blind Willie Johnson empezó a causar furor a raíz de su edición precisamente por la religiosidad primitiva y avasalladora.

Afiche de la Columbia

La primera sesión en la que intervino Blind Willie para la Columbia fue en 1927, concretamente el 3 de diciembre, grabando seis temas entre los que se encontraba “Dark was the night – Cold was the ground“, una alucinante pieza basada en una canción que se cantaba en las iglesias de Texas, basada a su vez en una letra del siglo XVIII del médico y clérigo inglés Thomas Haweis que hacía referencia al terreno donde Jesucristo fue crucificado. Un tema que 50 años después, en el año 77, viajaría a las estrellas con forma de disco dorado en el Voyager 1 junto con obras de Mozart, Bach, Beethoven, Stravinsky, Louis Armstrong y Chuck Berry. Para que un marciano, si se topaba con el artefacto, pudiera hacerse una idea de las cualidades artísticas de los terrícolas. Ry Cooder, en el año 1984, la utilizaría como fuente de inspiración para la banda sonora de la película de Win Wenders, “Paris, Texas“. Aunque la mayor osadía, apenas hoy recordada, fue la de Pier Paolo Pasolini cuando utilizó el tema para una de las secuencias de su película “El Evangelio según San Mateo” (“Il Vangelo secondo Matteo”) de 1964. (A partir del minuto 8:05 en el vídeo enlazado).

Esta primera grabación de Blind Willie para la Columbia resultó toda una sorpresa. De hecho el crítico de blues Edward Abbe Niles realizó una apasionada reseña en la revista The Bookman cuando escuchó el segundo disco formado por “It’s nobody’s fault but mine” y “Dark was the night – Cold was the ground“, destacando los “violentos, torturados, y abismales gemidos y vociferaciones, así como el inspirado manejo de la guitarra” de Blind Willie Johnson. Estrellas consagradas del blues de la época como Bessie Smith, Lonnie Johnson o Ethel Waters alucinaron con las capacidades vocales y, sobre todo, guitarrísticas de este tipo alto, desgarbado y elegante, de bigotito fino.

El 5 de diciembre de 1928 la Columbia Records hizo una segunda sesión en Dallas con Willie B. Harris acompañando a Johnson en las voces. Se grabaron 4 nuevas canciones de tono lastimero con reminiscencias evidentes de la música africana, portuguesa, incluso de las oraciones musulmanas.

La tercera sesión tuvo lugar el 10 de diciembre de 1929 en la tienda de música Werlein, en el barrio francés de Nueva Orleans. En esta sesión la Columbia le pagó el viaje y la estancia a Blind Willie, esta vez sin Willie B., por lo que, a requerimiento del bluesman, el sello tuvo que contratar a una soprano de una iglesia local (no se sabe si aquella mujer era en realidad Angeline, su futura segunda esposa, a la que había conocido recientemente) para completar las grabaciones. Ciertos síntomas de agotamiento, perdido el impacto inicial de la fiereza, impregnaron dichas grabaciones haciéndolas un tanto previsibles y repetitivas. Blind Willie, quizá echando en falta a su compañera de aventuras musicales, reclamó la presencia de su querida Willie B. en la sesión que tuvo lugar al día siguiente (¿o tampoco era ella en realidad?). El 11 de diciembre de 1929 grabaron (él y la mujer misteriosa cuya tesitura era muy parecida a la de Willie B.) 6 canciones, incluido ese alegato antibelicista llamado “When the war was on” en el que Blind Willie arremetía contra la hipocresía americana ante la necesidad, en tiempos de guerra, de reclutar para el ejército a población negra que durante tantos años el propio país había estado repudiando; y esa crónica de una debacle imaginada que era “God moves on the water“, sobre el hundimiento del Titanic.

Al parecer Blind Willie aprovechó para probar fortuna quedándose en Nueva Orleans una temporada después de las grabaciones. De dicha estancia se trajo una nueva leyenda que hacía referencia a un posible arresto por haber incitado a un motín, al ser malinterpretada por un policía la canción que cantaba delante de la aduana, su particular visión de la historia bíblica de Sansón y Dalila, “If I had my way I’d tear the building down“.

La última sesión que jamás hizo Blind Willie para la Columbia data de 20 de abrilBlind Willie Johnson "John The Revelator" de 1930. Se llevó a cabo en Atlanta y en esta ocasión él y Willie B. grabaron 10 canciones. Revisitaron el “You’re gonna need somebody on your bond“, que Blind Willie había grabado anteriormente en Nueva Orleans como “You’ll need somebody on your bond” y de la cual Blind Willie no había quedado muy satisfecho; y concibieron el mítico “John the Revelator“: un estandarte, una joya.

A pesar de que la industria discográfica se vio seriamente afectada por la Gran Recesión, los discos de Blind Willie Johnson se siguieron vendiendo bastante bien (superando en ventas, incluso, a los de Bessie Smith). De hecho, en octubre de 1931 Columbia lanzó un disco de Blind Willie con dos temas que se habían reservado, “Sweeter as the years roll by” y “Take your stand“, que supuso el último lanzamiento con material original de Blind Willie en vida. Algunos años más tarde, en 1935, reeditaron varias de las famosas sesiones que habían hecho con él entre 1927 y 1930.

Acuciado por la crisis, Blind Willie regresa a Beaumont, integrándose en la Iglesia Anabaptista de Mount Olive pero sin dejar de tocar en las calles (Forsythe St. sería su principal escenario). Siguió relacionándose con los bluesman de la zona, como ya hiciera con Blind Lemon Jefferson en el pasado, entablando muy buena amistad con Blind Willie McTell que, dando buena cuenta de la influencia de Willie Johnson, tocaba la slide siguiendo los patrones de su mentor, haciéndose acompañar, incluso, en la parte vocal de algunas canciones por su mujer kate, como si de su Willie B. se tratara.

Blind Willie McTell y su esposa Kate

Blind Willie McTell y su esposa Kate

Son años de penurias económicas y progresivo olvido. Años de violencia en los que Blind Willie no dejó nunca de predicar la palabra de Dios desde la pasión, la miseria y el fanatismo religioso. Provocador y visionario, Blind Willie escribía sermones que luego musicaba jugando en los extremos: o ardías para siempre en el infierno o te salvabas en un idílico paraíso. En 1938, según consta en algunas enciclopedias de Blues, Blind Willie conoció a Angeline (¿o ya la había conocido antes?), la última mujer de su vida, con la que salió a cantar a la puerta de las iglesias como dos vagabundos hasta el fin de sus días.

Una noche, la casa donde vivían Angeline y Blind Willie se incendió y ambos, aunque salieron ilesos, tuvieron que seguir viviendo entre las cenizas. Dormían encima de un colchón empapado por el agua que los bomberos habían utilizado para apagar las llamas y que ellos se habían encargado de cubrir con periódicos, pero aquello hizo que el débil Blind Willie cayera muy enfermo. A pesar de las reticencias de Angeline, Blind Willie seguía saliendo a cantar a diario, lo cual agravó su salud. Ella intentó llevarle al hospital, pero, según contaría la propia Angeline a Samuel Charters, lo rechazaron por ser ciego y negro. Consta en el certificado de defunción que se conserva que Blind Willie murió el 18 de septiembre de 1945 de fiebre palúdica (o malaria), aunque es muy probable que tuviera también la sífilis. Fue enterrado en el cementerio de Blanchette, en Beaumont, Texas, dejando tras de sí millones de interrogantes, unas cuantas leyendas, 30 grabaciones impresionantes, 2 mujeres (que bien podían ser una, muchas o ninguna) y una sola foto:

Blind Willie Johnson

El irremediable malditismo que sufrió Blind Willie Johnson en sus últimos años, consustancial a la vida de los pioneros del blues, a pesar del éxito y los beneficios que habían supuesto las ventas de sus discos para la compañía que los grabó y editó, se vio refrendado cuando, post mórtem, su música no paraba de reeditarse en sucesivas antologías de música Jazz/Folk/Blues negra americana, o servía de inspiración a diferentes artistas que la revisitaban sobre todo coincidiendo con el auge del movimiento folk de los años 60: El Reverendo Blind Gary Davis, Mississippi Fred McDowell o Roebuck “Pops” Staples (de The Staple Singers) incluían las enseñanzas de Blind Willie en sus composiciones o directamente tiraban de su repertorio para hacer versiones. Bob Dylan, Peter, Paul and Mary, Buffy Saint-Marie, Donovan, Eric Clapton, Led Zeppelin, Taj Mahal, Captain Beefheart y Tom Waits, entre otros, no dudaron en rendir pleitesía, de alguna u otra forma, a la poderosa figura del bluesman religioso por antonomasia que asumía, a pesar de reivindicarla y cantarla, desconocer qué era en realidad el alma del hombre.

Os dejamos la bellísima “Dark was the night – Cold was the ground”

Y un fragmento, el que se corresponde con la biografía de Blind Willie Johnson, del documental que dirigió Win Wenders en 2003.

(Gratitud y devoción eterna a la Jas Obrecht Archive Music http://jasobrecht.com/)

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