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NEIL YOUNG AND CRAZY HORSE “Psychedelic pill”: La edad no tiene nada que hacer frente a la tozudez.

Neil Young & Crazy Horse "Psychedelic pill" 2012

Calificación: * * * *

Sello: Reprise Records

Año: 2012

Aunque no lo parezca, a Neil Young le importan muchísimo los discos que hace. Veamos, es cierto que por lo general y, sobre todo, en los últimos años, al canadiense se le nota cierta premura compositiva, descuidando la síntesis en alguno de los pasajes instrumentales de las canciones, recreándose en solos de guitarra, más intimidantes que interminables, para el no habituado a este tipo de provocaciones de tozudos rockeros disfuncionales. Neil Young no toca, ejecuta con la guitarra la teoría que le falta con las palabras. Asumiendo su esquemática filosofía, en las antípodas de la verborrea poética de muchos de sus coetáneos, Neil acumula bellísimas canciones de, ahora sí, textos concisos y directos (como la flecha al salir del arco) que aciertan en el centro de la diana cuando se ven arropados por la dialéctica del aullido crudo y salvaje que sale de la producción de su guitarra. Él a lo suyo. Esa dejadez, ese desvarío, es su particular concepto de la anarquía artística o, como suele decirse del personaje, su tendencia hippy y desastrada al punteo como mecanismo de protesta en busca del alma de las canciones. Neil, que reniega beligerante de la compresión digital en la que acabamos escuchando los discos en estos días, intenta levantar barricadas de sonido para que sus nuevas grabaciones (“Le noise” de 2010, es un buen ejemplo) no pierdan ese espíritu (el del microsurco) que debería salirle al vinilo de dentro cuando le pinchamos con la aguja. Le declara el greñudo Young la guerra a la sutileza (“Fork in the road” de 2009, da buena cuenta de ello) y, por ejemplo, a base de guitarrazos, porrazos a la batería y coros celestiales; se lo pasa como un adolescente en su primera banda del instituto repasando cierto cancionero folk en, pongamos por caso “Americana“, la primera entrega de Neil con los Crazy Horse este año.

Reunión de viejos camaradas alrededor del fuego fatuo (la última pipa de la tozudez con material propio se la fumaron en “Greendale” en 2003), “Psychedelic pill“, segunda entrega y álbum doble de 8 canciones más 1, se abre con una barrabasada de casi media hora, con una primera estrofa acústica para despistar y letra autobiográfica y surrealista, que viene a confirmar la absoluta libertad del músico frente a la industria. Con todo, dejando aparte la poca mesura, las partes vocales son magníficas. Pero “Driftin’ back” es una canción para meter miedo y batir récords. Para que hablemos, si acaso, de ella. Marketing al más puro estilo Young, básicamente.

El milagro se produce cuando llega “Ramada Inn“, de poderosa y lánguida belleza, con un estribillo que justifica por sí sólo todo un álbum y que parece haber sido compuesta hace 30 años.

Aunque no queda ahí la proeza:

Walk like a giant” es un clásico y apasionado ejercicio de nostalgia mal llevada con guitarra enfurecida, silbidos alienantes de mal rollo y amenazante y fabril epílogo de tormenta eléctrica y cantos de oxidados tritones. Y “She’s always dancing” es un inesperado chispazo retro que se aloja en el cerebro conectando el ritmo con las caderas.

Sufrirán los quisquillosos con la ligereza gratuita y psicodélica del efecto de sonido (phaser) en “Psychedelic pill” (la canción), aunque el lince Young les tenga reservada una sorpresa para que le puedan perdonar el desatino, incluyendo al final, como extra, el mismo tema pero sin tunear. Sin apenas resquicio para alguna balada agreste, “For the love of man” se cuela entre tanta maleza, mientras “Born in Ontario” y “Twisted Road” caminan juntas justificando los momentos felices que proporcionan los viejos recuerdos de las primeras veces.

Psychedelic pill” tiene la virtud de asumir disfrutando, a regañadientes, el paso del tiempo; descartando las genialidades impulsivas de la mocedad y encajando los tropezones a lo bruto. Saboreando la pipa de la libertad con los colegas, tan locos como antaño, sabios de mil suelas gastadas e infinitos recursos basados en la justicia del: “hacemos lo que nos da la gana”.

* Regular, * * No está mal, * * * Bueno, * * * * Buenísimo, * * * * * Discazo

Un comentario el “NEIL YOUNG AND CRAZY HORSE “Psychedelic pill”: La edad no tiene nada que hacer frente a la tozudez.

  1. Creación De Sonido
    abril 26, 2013

    He tenido el placer de leerlo enteramente y tengo que decir que me ha encantado.
    Gran trabajo.

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Esta entrada fue publicada en noviembre 16, 2012 por en DISCOS: La opinión de mycrosurcos y etiquetada con , , , , , , , , , , , .
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