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DEXYS “One day I’m going to soar”: El contoneo lo tiene él.

Dexys "One day I'm going to soar"

Calificación: * * * * 1/2

Año: 2012

Sello: BMG

Será que me pilla flojo de sordera y que escucho cantos de sirena en la oscuridad. Será que agosto ya no rima con veintitantos o que cada cosa nueva que suena antigua, pero bien hecha, me sienta tan bien que monto fiesta en mi cuarto pensando que es aquel cuarto de los agostos con veintitantos. El caso es que tras escuchar cada uno de los temas de este “One day I’m going to soar” me ha dado por pensar que a lo mejor no es tan difícil escribir buenas canciones sencillas o que, sobre todo, utilizo, nunca lo suficiente, la música como terapia para (intentar) ser feliz. El otrora vagabundo corredor de medianoche, Kevin Rowland, de los Dexys originales, ha dado con la fórmula de las buenas canciones sencillas flirteando con la extravagancia y la fe del que se siente infalible después de un par de éxitos en listas (hace mucho tiempo) y una constelación de equivocaciones, fracasos y sueños rotos que te ponen en tu sitio: un lugar que se parece peligrosamente al olvido. Seguramente Kevin tocó fondo el mismo día que pensó que era invisible y tuvo la ocurrencia de salir medio desnudo y en lencería en la portada (a lo Prince) del disco de versiones “My beauty“, que sacó con el sello Creation en 1999 bajo su nombre. Un intento de resurrección que casi le mata otra vez. Como para no hacer terapia.

Si recurrimos a la mítica, los Dexys Midnight Runners son (básicamente) conocidos por hacernos pegar botes alguna vez en nuestras noches de baile y desenfreno de los 80 con “Come on Eileen” y con “Geno“, por mucho que se empeñen las revistas en hacer listas de esas (las mejores bandas británicas, los álbumes británicos más influyentes…) que al final acaban rescatando de las secciones de oferta de las tiendas álbumes remasterizados y llenitos de extras que nunca nos habríamos comprado si no llega a ser, precisamente, por esas listas. Bueno, esto en el romántico (y cada vez más estrafalario) caso de que nos entre la locura y vayamos a una tienda a comprar un disco. En honor a la verdad, los Dexys Midnight Runners fueron mucho mejor de lo que parecían. Le echaron un pulso al mediático Punk que triunfaba desde finales de los 70 en las Islas, mezclando sin pudor la cadencia del Ska con el ritmo alocado del Northern Soul; haciendo guiños a la música celta pero sin renunciar a deslumbrantes estribillos Pop. Una coctelera imposible que descentraría a su líder, Kevin Rowland, después del (inesperado) éxito del primer LP de la banda: “Searching for the Young Soul Rebels” (qué barbaridad de título) y, sobre todo, del single “Come on Eileen“.

En cuanto a la dinámica, no tiene que ser nada fácil encontrar un hueco, pulir al máximo el sonido de una banda, cuando la formación estable de la misma se reduce prácticamente a su líder (Ojo, que el bajista Pete Williams, de los primigenios Dexys también se contonea en esta reaparición y Big Jim Paterson, para no ser menos, saca brillo a su trombón en el último tema). Nada que objetar si, después de 30 años, Kevin se sigue pareciendo al pizpireto Kevin de los 80, con bigotito hipster (que ya lucía cuando la palabra hipster no estaba de moda) y boina calada, y consigue mezclar los ingredientes adecuados para alcanzar el cóctel perfecto. Mixología musical, dexedrina de sonidos y picardía de viejo zorro experimentado que un día, lo tenía claro, iba a (hacernos) levitar.

Llamadle crooner suburbano de los fracasos sentimentales: “Thinking of you” y “Nowhere is home” como ejemplo. Adalid de la alegría contagiosa: Guille Milkyway, de La Casa Azul, mataría por haber producido “I’m always going to love you“, seguro. O auténtico cabrón: cómo es posible hacer algo tan bello, a estas alturas, con la que está cayendo, como “She got a wiggle“.

Y es que, aunque sea la primera vez, después de escuchar “Free“, estás convencidísimo de que hay un recopilatorio de música inglesa en tu colección de discos que tiene una versión de ese tema. Vamos, como si llevara escrito toda la vida.

Del soul blanco y sofisticado que bandas como Style Council canonizaron en los 80, Kevin se encarga de dar buena cuenta en la intro de “Lost” y en “Me“, cayendo en esta en un coma profundo a base de champán y bossa antes de raptar a Mick Talbot (media naranja de Paul Weller en los Council) para la causa. En “You” se pone vacilón y en “Now” juega al despiste con una intro infantil y afectada que nada tiene que ver con el ska-soul de pub de Birmingham en el que se acaba convirtiendo.

Abrasiva y exuberante resulta la aportación de la actriz Madeleine Hayland en “Incapable of love” (también aparece en la ya mencionada “I’m always going to love you“).

Al final, el trovador se confiesa viejo, huraño y arrepentido en la balada “It’s O.K. John Joe“. Un juguete roto del amor que acaba acordándose de las palabras de aquel otro juguete roto, Marvin Gaye.

Aunque Marvin, se desdice Kevin, estuviera hablando de otra cosa.

 

* Regular, * * No está mal, * * * Bueno, * * * * Buenísimo, * * * * * Discazo

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