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Canción para arder si es verano y para quemarse en el invierno.

Bill Doggett "Honky Tonk (parts I & II)"

Este post está expresamente indicado para hacer el amor. Quiero decir, para incitar a hacer el amor. Puesto que, si después de escuchar las primeras notas de “Honky Tonk” no sales disparado en busca de una buena refriega que te calme el ardor, hermano/hermana, eso es señal inequívoca de que tienes un gran problema: eres de hielo. Da lo mismo, sólo tienes que dejarte el alma en la pista y buscar un compañero/a para encajar las piezas del puzzle con el baile. Porque “Honky Tonk” (cualquiera de sus dos partes) es una canción porno de los años 50, una orgía de Rythm and Blues instrumental que encima se ha convertido en un referente para las generaciones abrasivas que han recuperado la iconografía de las Pin-ups y el Burlesque. Uff.

Sí, erotómanos musicales, el pianista, organista y arreglista en diversas bandasBill Doggett de jazz (como la de Count Basie), Bill Doggett, lanzó el tema de marras dividido en dos partes que ocupaban, cada una, las dos caras del mismo single, que alcanzó en 1956 el número 1 de las listas de R&B y el número 2 de las listas de pop, además de revolucionar las pistas de baile. Un asalto a ropa quitada que lleva la marca de la mejor música negra, esa que los blancos sólo podemos anhelar poder intentar hacer.

En su primera parte, “Honky Tonk” nace a partir de una intro de lánguida guitarra (al trán-trán) dando paso a una seductora atmósfera de saxo que, a su vez, desemboca en un poderoso y vacilón punteo, ejecutado por el gran Billy Butler, que ocupa la parte central del minutaje. El solo es jaleado en plan jam session y cuando la guitarra se retira de la primera línea vuelve a tomar la pista el saxofón rijoso hasta que el técnico de sonido, empapada de blues su camisa, decide ir fundiendo la melodía (hasta el minuto 3) porque si no nunca se terminaría la cara A del single. (Por cierto, el loco y erótico melómano David Lynch utilizó esta primera parte del “Honky Tonk” en su película Blue Velvet).

Por el contrario, en “Honky Tonk (part II)” es el saxo el que marca el tempo desde el principio, puesto que viene correteando del fundido de la parte I, dejando muy a las claras que no hay razón para dejar sin acabar algo que ya habíamos empezado antes. El cimbreante movimiento de las notas nos hace pensar en algo relacionado con el diablo mientras los alborotadores del combo de Bill Doggett se vienen arriba dando buena cuenta del disfrute en la sala de grabación. El saxo cierra sus garabatos con una triple voltereta y le tiende una red a la rítmica guitarra que no hace más que dar una razón lúbrica a nuestros (malos) pensamientos.

Ahí van las dos partes fusionadas o, mejor dicho, no desmembradas por razones de single, para bailar a lo loco y después darse una ducha fría.

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Esta entrada fue publicada en mayo 16, 2012 por en Canciones y etiquetada con , , , , , , , , , , , , .
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