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COLIN BLUNSTONE (y Rod Argent y Chris White): De los Zombies a “Ennismore” con parada y fonda en “One Year”.

One year” y “Ennismore” son dos de los discos más tristes y hermosos de la historia de la música. Dos discos que, aunque no van en la misma carpeta, no pueden ir separados. Son el epílogo de una carrera magistral y desastrosa de las tres quintas partes de una banda prematuramente escindida e injustamente mal escuchada en su época1 (no es que se les escuché mucho mejor ahora). Dos discos que suponen el principio y el final del éxito (?) en la incipiente carrera en solitario de un cantante2 (y compositor a su pesar) que, después de abandonar esa banda y dejar la música, se concedió una segunda oportunidad con la que saldar (al menos creativamente) las deudas que se cobra el pop que no oyen los que no escuchan.

1-      The Zombies.

2-      Colin Blunstone.

Fruto de la catástrofe y la cabezonería, estos dos discos son una fantasía hecha realidad: del pop dulce y barroco, en el caso de “One year”; y del pop inglés, cálido y bien construido, en el caso de “Ennismore”.

El desenlace lógico y oracular del sueño apasionado de tres ex-zombis.

The Zombies

The Zombies en 1964

The Zombies nacieron en St Albans (Hertfordshire) a rebufo del estilo beat que imperaba en las bandas británicas de los primeros años de la década de los 60 (The Searchers, The Merseybeats, Gerry and The Pacemakers y, claro está, The Beatles). En 1964, tras ganar un concurso patrocinado por el London Evening News, consiguen llegar a un acuerdo con el sello Decca para grabar un primer single, tan brillante como insuperable, “She’s not there”, que, aparte de por sus evidentes cualidades musicales, gracias a la emergente invasión británica encabezada por los fabulosos cuatro de Liverpool, llegaría por sorpresa al número 2 de las listas norteamericanas, mientras que en las británicas, que ya empezaban a cultivar su particular desprecio por la gigantes composiciones de The Zombies, alcanzaría el puesto número 12. Porque gigantes fueron Rod Argent, mitad fundamental de la parte compositiva, productor e imaginativo teclista; Chris White, la otra mitad compositiva fundamental de la banda, productor y bajista; Paul Atkinson, guitarrista; Hugh Grundy, baterista; y Colin Blunstone, alucinante vocalista de suave y melancólica lija: con todos ustedes…

The Zombies

De izquierda a derecha: Colin Blunstone, Hugh Grundy, Chris White, Rod Argent y Paul Atkinson.

En 1965 editaron “Begin Here”, un LP compuesto por la mencionada cara A, “She’s not there”, y algunas caras B de los singles grabados para Decca más algunos temas nuevos (sí, sí, sí “The way I feel inside“) y varias versiones como el “Summertime” y el “I got my mojo working”. Ni que decir tiene (siguiendo la corriente) que el álbum fue un fracaso en Inglaterra aunque la versión americana funcionara algo mejor. Algo.

Bunny Lake is missingThe Zombies, si acaso arrastrados por la inercia mainstream y su pequeño sueño americano que les llevó a tener las primeras actuaciones allí, empezaron a ponerse de moda o, mejor dicho, intentaron que empezaran a ponerse de moda en su país, con aparición estelar (catódica y abrupta) incluida en la excelente película de Otto Preminger, El rapto de Bunny Lake” de 1965. Un espejismo de popularidad que culmina cuando en 1967, tras finalizar contrato con Decca, fichan por la CBS a la espera de una mayor/mejor distribución de sus discos.

Insisto, qué sordera, mycrosurqueros. Ajenos a la indiferencia universal, The Zombies se dedican a construir monumentos en su nuevo sello y lanzan dos caras A descacharrantes, brillantes, excesivas, “Friends of mine” y “Care of cell 44”, ambas como anticipo del descomunal LP “Odessey & Oracle” de 1968, una oda errática (Un fallo en la impresión del título en la portada hizo que una “e” se colara en lugar de la primera “y” de odyssey y así pasara a la historia) y abigarrada al rock psicodélico británico que lo único que consiguió ensalzar fue al fracaso, sembrando las dudas necesarias en la CBS para que ésta se replanteara la promoción del disco y la posterior renovación del contrato con la banda.

(Una pequeña digresión: ¿hubiera sido igual de frustrante el trato a “Odessey & Oracle” si no se hubieran editado el “Pet Sounds” de Beach Boys, en el 66, y el “Sgt. Pepper’s” de The Beatles, en el 67? ¿Acaso no había presupuesto para una medalla de bronce chiquitita?)

Pero no hay pecio que no le deba su fama a un aventurero, en este caso al The Zombies "Odessey & Oracle" (1968)cazatesoros americano Al Kooper (el organista de la sesión del “Like a Rolling Stone” de Dylan, además de fundador de The Blues Project y Blood, Sweat & Tears) que por aquel entonces trabajaba a cargo de la Columbia y que, tras escuchar el “Odessey & Oracle”, luchó/pujó para que el álbum se publicara en los E.E.U.U. a pesar del ostracismo británico: Imaginemos un lóbrego almacén lleno de discos cuya capa de polvo es directamente proporcional al olvido al que fueron relegados e imaginemos al intrépido teclista sumergiéndose en el catálogo, rebuscando, oyendo una y otra vez el “Odessey & Oracle” descubierto/encontrado y sacándolo de la oscuridad para que los demás podamos disfrutarlo. Gracias, Al.

Da comienzo la épica.

Decepcionados y arruinados, los cinco miembros deciden disolver The Zombies definitivamente. Los dos principales compositores, Argent y White, montan una nueva banda, ARGENT, junto al guitarrista Russ Ballard, que también será la voz principal del grupo; Paul Atkinson se aleja de la primera línea y se convierte en A&R (cazatalentos de discográficas); Hugh Grundy desaparece puntualmente de la escena musical para reaparecer con posterioridad en los homenajes y reuniones de la banda; y Colin Blunstone, en plan dramático/radical, decide abandonar por completo la música poniéndose a trabajar en una compañía de seguros de Londres.

Single Time of the season The ZombiesSin embargo ese destino, de nombre Al y apellido Kooper, sitúa en el disparadero de las listas norteamericanas el tercer y mítico single del álbum, “Time of the season” (que se había paseado sin pena ni gloria por las listas inglesas) tras la reedición en febrero de 1969 del álbum “Odessey & Oracle” en los Estados Unidos: número 3 en marzo de ese mismo año.

Así pues, Argent y White aprovechando el tirón para su propia nueva banda y el pobre Colin, cual Kafka, quemando las canciones.

Sin embargo el productor Mike Hurst (descubridor, entre otros, de Cat Stevens), que en su juventud tambiénSingle She's not there Neil MacArthur había dejado la música por el excitante mundo de los seguros, se convertiría en el valedor del frustrado Colin cuando éste se decide a retomar el sueño de (volver a) ser una estrella de rock, dejando lo(s) seguro(s) y dándose la segunda oportunidad de la que hablábamos al principio. Para ello optó por la opción de empezar de cero: Colin ahora se hace llamar Neil MacArthur. Ficha por Deram Records y edita tres singles, entre ellos una revisitación del “She’s not there” de sus añorados Zombies que alcanzaría el puesto 34 de las listas (esta vez sí) inglesas, con su nuevo nombre.

“One Year”

Colin Blunstone - One Year 1971

Espoleado por los estimables resultados de su alter ego, Colin Blunstone coge carrerilla y retoma contacto con Argent y White, por aquel entonces productores en nómina para Epic Records, que le fichan para el sello y graban con él un tema genuino de The Zombies, tan genuino como que iba a ser el siguiente tema zombi si no hubiera sido por el naufragio del “Odessey & Oracle”, el totémico “She loves the way they love her”, escrito por los propios Argent y White. Una pieza que abre “One year“, el primer disco en solitario de Colin, un disco, como queda ya bien claro desde el título y como confesaría el propio Colin en la contraportada, que abarcaría el periodo que va desde un julio, el de “She loves the way they love her” hasta el siguiente julio, el de “Say you don’t mind”: otra nueva odisea.

Producido, también, por Rod Argent y Chris White (Ojo, que entre la nómina de arreglistas colaboradores, aparece el nombre de un jovencito norteamericano llamado Tony Visconti), “One year” sufre la esquizofrenia del pop arrebatado por las partituras clásicas: una parte, no necesariamente diferenciada en cada cara, formada por canciones refinadas de pop inglés de toda la vida, cuyo mayor exponente son la mencionada “Say loves the way they love her” y la soleada maravilla que abre la cara B, “Mary won’t you warm my bed”; y otra formada por pequeñas piezas de cámara con arreglos memorables por parte del compositor británico Chris Gunning (mucho cuidado con el tramo final del álbum, desde “Her song” de Argent y White hasta el hit “Say you don’t mind”, que es para derrapar del gusto) que se convierten inevitablemente en el gran acierto del disco.

La habilidad con la que desde la segunda canción, una versión del “Misty roses” de Tim Hardin, Chris Gunning mete un instrumental con cuarteto de cuerda, a capón y justo en mitad del tema como punto y seguido para retomar, en el epílogo, la preciosa voz de Blunstone acompañada de las cuerdas, predispone al oyente desacostumbrado a navegar entre la perplejidad y la osadía. Incluso hoy día, ahora mismo, el álbum mantiene intacta la impronta de esa belleza.

Blunstone, reacio en un principio con los Zombies, se pone ahora delante de la hoja en blanco y compone cuatro de los diez temas del álbum. El primer single, “Caroline goodbye”, de hecho, es una canción confesional en la que habla de la ruptura con la que por aquel entonces era su pareja, la modelo y actriz Caroline Munro, que no obtuvo ninguna repercusión en las listas (nuestro Colin ya bastante acostumbrado). Por el contrario, el segundo single, versión de un original de Denny Laine (el de los Wings de Paul McCartney) “Say you don’t mind”, sí que se convertiría en un exitoso single que alcanzaría el número 15 de las listas.

One year” es precioso, nítido y triste, pero poco. Melancólico, quizás. Eslabón perdido entre la psicodelia de los 60 y el desencanto del verano del amor de los primeros 70. Un collage barroco y exquisito que refleja, desde la portada, el estado de ánimo de un ser humano desencantado que mira hacia un lugar infinito, fuera de campo, con un elegante hastío color sepia. Una cúspide rodeada de nubes que nos reserva una sorpresa, un hermanito pequeño llamado “Ennismore”: La continuación, casi tan perfecta, pero menos, puesto que la presión sinfónica, la esencia de “One year“, se relaja en aras de un pop vestido de ligereza. Un dignísimo y proporcionado cuerpo con el que poder lucir el nuevo vestido y resaltar una cara tan bonita como la de “One year”.

“Ennismore”

Colin Blunstone - Ennismore (1972)

Repiten en “Ennismore”, un año después, la pareja Argent y White como productores y Chris Gunning en los arreglos orquestales (estos chicos no escarmentaban), si bien esta vez la participación de Russ Ballard, Rod Argent, Jim Rodfort y Robert Henrit (el brazo ejecutor de la banda ARGENT) cobra mayor protagonismo que en el disco anterior. Lo majestuoso de “Ennismore” es que no intenta repetir la fórmula de su predecesor sino que se aprovecha del impulso creativo de éste para seguir su estela (mycrosurfeando, sí, señor).

Ennismore” es más ecléctico y deudor de los sonidos del momento que “One year”, lo que le hace más dinámico, pero menos innovador. Tuvo dos singles que entraron en listas, “I don’t believe in miracles” (puesto 31) y “How could we dare to be wrong” (puesto 45), ambas muy del estilo McCartney. Además, aportaba la luminosidad blues-woogie de “I want some more”, la introspectiva esencia zombi de “Andorra” (qué teclado de Rod Argent, por Rock), el jazz/pop de vanguardia de “Exclusively for me”, los ecos preciosistas del disco anterior en la hermosa “Every sound I hear”, el mejor folk acústico inglés de “How wrong can one man be” y el intimismo de las baladas “I’ve always had you” y “Time’s running out”.


Colin Blunstone, seamos sinceros, nunca ha vuelto a alcanzar las cotas de excelencia que consiguió con esos dos álbumes. Ha hecho algunos discos (no está nada mal el que lanzó en 2009, “The ghost of you and me“, sobre todo si obviamos los tres primeros temas), ha grabado más canciones, ha colaborado con otros artistas (con sus ex compañeros Zombies, en especial con Rod Argent, no ha dejado de hacerlo durante todos estos años) o con Alan Parsons y su proyecto; y tuvo un éxito en los 80, una horrenda versión de un tema cantado originalmente por Jimmy Ruffin, “What becomes of the brokenhearted“, que perpetró junto a Dave Stewart; pero vamos, nada más allá del típico catálogo de un artista que lo único que consigue, echando el oído atrás, es potenciar el fulgor de los diamantes empeñados.

Por eso, por esta vocación que tengo de Monte de Piedad, comparto el tesoro de The Zombies, en especial con los que todavía no hayan disfrutado de sus canciones o de una tarde en casa escuchando el “Odessey“, y le devuelvo a Colin sus dos joyas, como muestra de agradecimiento, por hacerme sentir tan feliz con su música y su voz, cobrándole como interés la dedicatoria de este post.

2 comentarios el “COLIN BLUNSTONE (y Rod Argent y Chris White): De los Zombies a “Ennismore” con parada y fonda en “One Year”.

  1. Javi
    marzo 27, 2013

    Hola,
    Artículo genial!
    Yo soy muy aficionado de los 60’s (Kinks, Love,Bee Gees de 1º época… y es muuuuuy complicado encontrar grupos con tanto talento y clase como the Zombies. Me temo que son únicos. Lo poco que hicieron fué exageradamente bueno.
    El Odessey es simplemente una maravilla.Sólo con el Odessey se podía hacer un Greatest Hits jeje. Canción favorita: Hung Up on Dream (pura magia)

    • mycrosurcos
      abril 25, 2013

      Gracias, Javi. Quizá, como dices, lo que hicieron era tan exageradamente bueno que no podían durar más allá de una Odisea. Sea como fuere, las nuevas generaciones seguirán alucinando con The Zombies, como me pasó a mí cuando los descubrí pensando que sólo eran un grupo más surgido tras la estela del éxito de The Beatles.
      Top 3 de canciones: “Care of cell 44”, qué mejor manera de empezar un LP; “I want her she wants me”, belleza marca The Zombies; y “Friends of mine”, porque es muy naive y juguetona.
      Un saludo.
      my.

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