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CHAIRLIFT “Something”: el lado bueno del pop moderno (véase la portada).

Chairlift "Something" 2012Calificación: * * * 1/2

Sello: Columbia Records

Año: 2012

Si las fuerzas del pop se conjuran para arrastrarte al lado luminoso y efectivo de las canciones tras la escucha de las pegajosas melodías y los fantásticos estribillos de “I belong in your arms” y “Take it out on me” (dos jitazos que ponen el listón muy alto), entonces es que te estás empezando a hacer demasiado viejo como para andar perdiendo el tiempo en atajos que tienen que ver con los prejuicios más enconados. Déjate llevar, vamos. La antigualla que esto escribe y que presume más de enterado que de moderno, lo ha hecho con el segundo álbum del dúo de Brooklyn, “Something”.

Es lo que tiene cuando uno se reconcilia con su pasado musical ochentero.

Caroline Polacheck y Patrick Wimberly, Chairlift, han hecho un gran disco de pop universal, ni más ni menos. Un disco de esos que lo mismo te soluciona una tarde de lluvia, solo en casa y aburrido, que una primera cita. Un apreciable intento de hacer pop inteligente y bien producido, en este caso por Dan Carey (M.I.A., Hot Chip, Franz Ferdinand…) y Alan Moulder (Nine Inch Nails, Placebo, Depeche Mode…), con el que calmar las ansias de querer alcanzar la canción pop perfecta: sencilla, directa e interesante; rindiéndose a la evidencia de asimilar la miscelánea de influencias que, sin querer, martillea nuestro lado más banal y divertido. En definitiva, el más popero.

Tras el desconcertante inicio de “Sidewalk Safari” que, dicho sea de paso, no augura nada bueno, el concepto de Chairlift se va haciendo cada vez más familiar y cercano a base de texturas reconocibles que dotan al álbum de un sonido original, a pesar de tener la sensación de haberlas escuchado antes, en algún otro disco de grupo con chica al frente (como sucede con el apabullante “Take it out on me”, posiblemente uno de las canciones del año).

Vale,

Lo regular: el tramo final, los últimos tres temas, “Frigid spring”, “Turning” y “Guilty as charged”. Aproximación muy poco excitante al sonido Britpop de principios y mediados de los noventa, tipo Elastica.

Lo bueno: el desparpajo compositivo del dúo, el buen hacer de los productores (mejor cuanto más ochentero), la voz de Caroline (mucho más cerca de una Kate Bush sin cumbres borrascosas que de los gorgoritos de Dolores O’Riordan) y la robusta parte central del álbum en la que “Ghost Train” nos sorprende por indescriptible, “Cool as a fire” nos devuelve la fe en el peaje de los discos con balada dentro (chula sin resultar ñoña), “Amanaemonesia” se hubiera postulado como clarísimo número 1 en la radio de mi adolescencia y “Met before”, donde Caroline juega a ser Nico imitando a Wendy James, de Transvision Vamp, pero con menos guarrería punky-comercial y más sintetizadores.

Disfrutadlo sin ambages, ochenteros!!

* Regular, * * No está mal, * * * Bueno, * * * * Buenísimo, * * * * * Discazo

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