mycrosurcos

Canción para un día en el que la nube gris se posa encima y nosotros sin sombrero.

Single de Rufus Thomas "The Breakdown" 1971

Más allá de las connotaciones festivas, “The Breakdown” es la incitación al baile como una forma de lucha contra las injusticias y las discriminaciones raciales. Es el poder del gozo frente a la represión. La constatación de que no hay nada mejor que la música para iniciar la revuelta.

Literalmente, Rufus arenga en “The Breakdown” al núcleo familiar (desde los niños, pasando por los padres, hasta llegar a los abuelos), para que nadie deje de mover las caderas de derecha a izquierda, a la hora del crepúsculo, cuando al fantasma de la intolerancia no le queda otro remedio que sacar a bailar a los hijos del funk.

The Breakdown” salió como single, con el sello Stax, en 1971, llegando al número 31 de las listas de Pop y al número 2 de las de R&B. Y supuso, prácticamente, el último gran éxito de Rufus: el hombre con nombre de perro que bailaba como los pingüinos. De hecho, Rufus, que hace mención en la letra a dos recientes éxitos suyos, el “Do the funky chicken” y el “(Do the) Push and pull”, anticipa en la letra que aquellos llenapistas son el pasado y que con “The Breakdown” llega el cambio. Una nueva regeneración.

Que la actuación de Rufus Thomas en el Wattstax (también conocido como el Woodstock afroamericano), cantando “The Breakdown” (el vídeo está al final de este post), sirva de estandarte para mostrar la contradicción hecha canción en sus dos facetas: la más popular y bailable; y la más combativa (Hay que recordar que el Wattstax fue un concierto benéfico, organizado por el sello Stax, que pretendía recaudar fondos para la comunidad afroamericana del barrio californiano de Watts, afectado por la segregación racial desde las conflictivas manifestaciones del verano de 1965). Por eso, al son del fuego de los vientos y la percusión, el superhéroe vestido de rosa chicle recluta a sus secuaces: al Hombre Elástico (2:02), a la Mujer Magnética (2:26), a los Malvados del Ritmo (3:03) y a los Reductores de la Velocidad (3:57).

¡Que nada enturbie el baile salvo una canción mejor que la anterior!

(Ver RUFUS THOMAS: La música como evasión y espectáculo)

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Esta entrada fue publicada en marzo 3, 2012 por en Canciones y etiquetada con , , , , , , , .
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