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A propósito de “Los Descendientes”: una pequeñísima introducción a la música hawaiiana.

No hay mejor placer, a veces, que dejar que nos pique la curiosidad. Un estado de alerta, como si fuéramos un bebé, que te agudiza el oído en busca de una nueva clase de felicidad para mitigar la emboscada. Una clase de placer furtivo, turbulento, que te atrapa y que te hace su presa.

"The Descendants" de Alexander PayneLos Descendientes”, de Alexander Payne, se te anuda a la butaca como sólo pueden hacerlo las historias bien contadas. Por eso, cuando termina y se encienden las luces, resulta tan complicado desatarse y abandonar la sala sin restañar las heridas.

La película, al igual que el libro de la escritora Kaui Hart Hemmings en el que se basa, está ambientada en el conglomerado de islas que forman el archipiélago de Hawaii y, digamos, que la presencia de este decorado, como juez y parte de la intriga, condiciona el desarrollo de la historia y de la evolución personal de Matt King (George Clooney) y su familia. El suave influjo de las islas del Pacífico, en contraposición al huracán que sacude a los personajes desde dentro, hace que fluya la marea, entre miradas y confesiones, a un ritmo calmo en el que la música (hawaiiana) se convierte en un personaje más del reparto. 

La música le sirve a Payne, como ya sucedía con el jazz ligero de Rolfe Kent (trasunto de Henry Mancini del siglo XXI) en su anterior película, “Entre copas” (Sideways), para rebajar la tensión del melodrama en favor de la comedia agridulce por la que viajan, bien equipados con sus miedos y sus miserias, ciertos quijotes y algún sancho panza.   

De singular riqueza gracias al influjo de otras músicas, como la jamaicana (laBill tapia con su ukelele en 1939 mezcla de ambas da lugar a la JAWAIIANA), la mexicana  o la portuguesa (de hecho, el UKELELE, híbrido entre el laúd y la mandolina, es de procedencia portuguesa); la hawaiiana es una música que nace como exaltación de la cultura y de la belleza natural de las islas, ya sea vestida con el sutil y elegante sentido del humor de los cantantes cuando recurren al FALSETTO y a los TRINOS, al final de las frases; o cuando los textos están cargados de dobles entidos (KAONA), casi siempre en clara alusión al sexo y a los órganos genitales.

Los antiguos cánticos rituales, MELE, base fundamental sobre la que se asienta la música hawaiiana, y principal medio de expresión tanto de las creencias religiosas como del amor que sentían los hawaiianos por la lírica; fueron evolucionando desde la sencillez de los MELE OLI, cánticos de melodía simple y sin acompañamiento musical (a veces se servían del ritmo de las palmas de las manos golpeando contra el pecho, PAI UMAUMA); hasta los MELE HULA, cánticos que se acompañaban de la danza (HULA, interpretación con el cuerpo de las palabras que se recitan en el MELE) y de instrumentos musicales primitivos tales como el IPU (tambor de calabaza), el IPU HEKE (más grande que el anterior. De calabaza doble), el PAHU (tambor de piel de tiburón) y el ULIULI (sonajero de calabaza con semillas dentro que se adornaba en la parte superior con plumas de colores. Vamos, la maraca).

La última reina de Hawaii, LiliuokalaniLa verdadera explosión de la música hawaiiana tradicional se produce a finales del siglo XIX y comienzos del XX con figuras clave como la del osado director de orquesta alemán, Heinrich Berger (conocido como el padre de la música hawaiiana) que estrechó lazos entre la música europea y hawaiiana al frente de la Royal Hawaiian Band (la más antigua de las bandas municipales de los Estados Unidos); o la del monarca Kawika Kalakana, conocido como el Rey alegre, verdadero mecenas de la cultura y el arte hawaiiano. Él, junto a sus tres hermanos: William Lleiohoku, la princesa Likelike y la última reina que tuvo Hawaii, Lili’ Uokalani, a la que, además, se le atribuye la composición del genuino himno de las islas, ALOHA OE; fueron los encargados de producir un cancionero extenso y alucinante.

Después vendrían el vigor del SLACK KEY GUITAR (KI HO’ALU) o guitarra de cuerdasSlack Key Guitar flojas, introducida, entre otras teorías, gracias a la llegada de los cowboys mexicanos (PANIOLOS) a las islas en la primera mitad del siglo XIX; y la retroalimentación de la música hawaiiana con el country y la música afroamericana: el gospel (simbiosis perfecta de los HIMENI religiosos de los misioneros y los CÁNTICOS hawaiianos), el jazz, el swing, el ragtime y el blues, dando lugar, en este caso, a la invención de una guitarra con cuerdas de metal que se tocaba deslizando una pequeña barra, también de metal, por el mástil, la STEEL GUITAR, y sus consiguientes estilos, como el BOTTLENECK.   

Es esta vena country-blues-mexicana la que, en mayor medida, nutre de poesía los pasajes más evocadores de “Los Descendientes“: el “Kalena Kai” de Keola Beamer y George Winston, el “He’eia” del mítico Gabby Pahinui o la bellísima terna formada por “’Imi Au Iá ‘Oe” también de Keola Beamer, “Paka Ua” de Ozzie Kotani y Daniel Ho y el “Hapuna Sunset” de Charles Michael Brotman.

Estremecedora resulta la conexión con el Nirvana en “Deep in an ancient Hawaiian Forest”, del joven guitarrista Makana. El resplandeciente fulgor a estándar de “Mom“, cantado por la Señora Lena Machado. O el genuino sabor a country-western con falsete de los Makaha Sons y Dennis Pavao en “Ka Loke”.

En este panegírico no existe otro móvil más que el de la admiración y el respeto ante lo desconocido: me faltarían tantas vidas como estrellas para poder conocer, siquiera un poco, la música hawaiiana (y así con tantas otras).

Por lo que me conformaría con poder calmar esta curiosidad latente, sin prisas, para que no se me pasara del todo el picor, sentado en la arena, con un collar de lei, escuchando la melancolía de las islas en el rumor de las olas y en la slack key guitar de Keola Beamer.

O presenciar el duelo flamenquito-blusero-hawaiiano entre el Capitán General de las cuerdas, Gabby Pahinui, y su socio, Peter Moon (príncipe del ukelele), donde el MANA (la fuerza vital y energética) condensa el vapor de belleza que hay en los sueños y los convierte en una Barbaridad!! 

ALOHA!

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