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Canción A2 para la boda de un amigo.

Intro: Lo siento por Carole King, con la que he estado casado tantos años, pero si alguna vez decido volver a casarme otra vez, lo haría, sin duda, con la hermosa Laura Nyro.

De mirada lánguida y prodigiosas maneras compositivas, Laura, nacida en el Bronx, nunca frecuentó los templos del éxito tanto como los tugurios decadentes neoyorkinos al comienzo de su carrera. Por otro lado, lo que sí se granjeó fue una fantástica reputación como creadora de éxitos en las manos y voces de otras bandas o de otros solistas; convirtiéndose, con el paso de los años, en un tesoro para las nuevas generaciones que la iban redescubriendo.

Tocaba todos los palos y cantaba muy bien sobre todo porque, a pesar de ser blanquita, matizaba las frases con una elgancia muy bluesera. Adoraba a los grandes compositores americanos de rythm & blues, los grupos de chicas y el sonido Motown, tornando, a veces, la aparente candidez de sus maneras en todo un arrebato cuando embestía con el piano y aullando, contra las injusticias que se cometían en su tiempo. Las complejas estructuras de sus canciones, a veces rapsodias, otras veces verdaderas óperas pop (Paddy Mcaloon de Prefab Sprout tiene que amarla mucho, seguro) son la clave, al igual que sus milimétricas producciones, para entender que casi todo lo que publicó suene hoy tan moderno y tan bien estructurado.

Laura escribió “Wedding bell blues” con 18 años y la grabó para su primer álbum “More than a new discovery” (que título tan maravilloso y tan desgraciado), un año después. Las notas de piano al principio de la canción, sencillas y eficaces, nos proponen un viaje ingenuo hacia la felicidad hasta que se incorporan la voz y, tras la primera frase de la letra, la armónica canalla. A partir de aquí ya nada volverá a ser lo mismo. Una extraña sensación de piedad y abandono inunda un tono general que, sin llegar nunca a ser lúgubre, se sustenta en base a unas armonías evocadoras, gracias al coro celestial femenino que remarca el lamento (como si fuera un espiritual) y a una mujer que parece que estuviera cantando a solas en su habitación, posiblemente delante de una foto del tal Bill, con la inercia de un blues.

Al final, la canción se diluye torpemente como un anhelo entre los cantos de sirenas (el coro espiritual), en un fundido que queda en suspense. Como los buenos fundidos.

O, mejor, como los buenos suspenses.

 

Outro: Digamos que ella no es Marilyn McCoo y él tampoco es Billy Davis Jr. Pongamos, por ejemplo, que se llaman, DOVE WHITE, ella y JM, él. Para ambos está dedicado este tremendo single con doble cara A.

Un comentario el “Canción A2 para la boda de un amigo.

  1. Dove White
    febrero 9, 2012

    Q bonito!! y q ilusión!! Muchas gracias “testigo” 😉

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Esta entrada fue publicada en febrero 8, 2012 por en Canciones y etiquetada con , , , , , , , .
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